Si hace tres años nos dijeran que la PS3 iba a ser de las tres consolas de nueva generación de sobremesa la menos vendida, ¿quién se lo habría creído? Yo desde luego claro que no, con una PS2 que había arrasado a la competencia y una PS3 que prometía ofrecer una potencia inigualable. Sí desde luego el precio de salida era muy exagerado (en Europa, 600 €), pero también era muy alto el precio de la PS2. Vale que la 360 había salido un año antes, pero también salió un año antes la Dreamcast de SEGA y mira lo que pasó.Y sin embargo, todo le sol pulgas a la PS3. Por un lado, se han perdido exclusividades como por ejemplo los Final Fantasy o el Guitar Hero, por otro es la consola más cara, los desarrolladores no terminan de sentirse cómodos con la consola (cuando hacen juegos multiplataforma, lo normal es que se trabaje como sistema base la 360 y esta consola sea la que mejores resultados tenga). También la competencia (la 360) tiene exclusividades excelentes, como la saga Gears of War o muchísimas otras que sólo aparecen en 360 y, aunque más tarde, en los compatibles.
Para colmo, una vieja gloria como Nintendo vive una segunda juventud alzándose con el indiscutible primer puesto en cuanto a ventas y jugando en una liga diferente a la de la 360 y PS3.
De todas formas, pese a que la 360 llevaba un año en el mercado para cuando salió la PS3, parecía que esta segunda podía llegar a alcanzar a la primera en ventas en un par de años, puesto que el crecimiento de la consola de Sony era mayor que el de la de Microsoft.
Y, sin embargo, las tornas se han cambiado, y ahora la PS3 es de las tres la menos vendida, erosionándose mes a mes su cuota de mercado lenta pero constantemente.
A esto ha ayudado, desde luego, la bajada de precio de la consola de Microsoft. Los modelos más económicos cuestan incluso menos de la mitad que los de la consola de Sony, y eso le ha hecho mucho daño a la compañía japonesa.
Una cosa que hizo que yo me decantara por la PS3 en vez de la 360 es, aparte de que no me gusta la XBox, que la japonesa traía de serie un reproductor de Blu-ray. Sin embargo, este añadido que a mí me parece esencial, pues disfruto mucho del cine en alta definición, no parece agradar tanto al resto de la gente. La ventas de películas en este formato van creciendo, sí, pero siguen sin despegar, y desde luego que no es una inversión económica porque para poder disfrutarlas necesitas para empezar un reproductor (que ya están en torno a los 200 € los modelos más económicos) como un televisor de alta definición (que a poco grande que te lo compres sube bastante de precio).
Así que la consola probablemente con más posibilidades del mercado desde el punto de vista técnico se ve relegada a un discreto tercer plano. ¿Injusto? Tal vez, pero ni la PSX ni la PS2 eran las consolas más potentes y sin embargo se llevaron el gato al agua.
Desde mi punto de vista, Sony debería echarle pelotas y reducir el precio de la consola. Sólo Nintendo puede permitirse el lujo de ponerle el precio que le de la gana a su consola y seguir vendiendo, por lo que por muy grandes que sean las pérdidas en cuanto a hardware, estas quedarán compensadas a la larga por los juegos y películas de alta definición vendidas.
Porque si la cosa sigue así, puede que las distribuidoras se acaben cansando de la PS3 (en especial las occidentales, los japoneses nunca le darán la espalda) y dejando de sacar juegos para la misma. Y será una lástima, pues técnicamente hablando es la mejor consola. Pero Sony se lo habrá buscado...
